¿Cuanto vale una persona?

La semana pasada hice un juego con un chico de 13 años donde le empecé preguntando el valor de un boli, una mochila, un ordenador e incluso un coche y, para mi sorpresa, me supo decir el precio exacto de todos ellos, incluso aunque algunos está claro que no había tenido nunca que plantearse comprárselos. 
La duda le surgió cuando le pregunté por el valor de una persona, entonces se paró dos segundos a reflexionar y su primera respuesta fue "NADA", en seguida se dio cuenta de lo erróneo de su afirmación e intentó justificarla hasta que llego a una conclusión, no menos peligrosa, que era que su valor como persona dependía de hacer las cosas bien en el colegio y con su familia y de ser sincero (problemas por los que viene a consulta).
Este problema no es único de adolescentes, de hecho os animamos a repetir el juego con familiares y amigos a ver cuales son sus respuestas. Nos han enseñado a poner la atención en lo exterior y no en nuestro interior, a juzgar en lugar de aceptar y con eso hemos conseguido ser incapaces de confiar en que solo por haber nacido ya valemos, ya somos merecedores de ser queridos, ya tenemos los recursos que necesitamos para llevar una vida plena.
Por eso una parte del crecimiento debe consistir en repetirnos que valemos tantas veces como podamos, ponernos cada mañana delante del espejo, mirarnos a los ojos y decirnos "tú sí que vales", así cuando nos pregunten cuanto vale una persona sabremos contestar.