La exigencia de la felicidad en la pareja

No son pocas las parejas que vienen a terapia para reflexionar sobre sus conflictos e intentar obtener aprendizajes de las situaciones que les suceden en su relación. Pues todas ellas, tarde o temprano llegan a una misma conclusión, se creen raras por tener conflictos e idealizan a las otras parejas pensando que no tienen problemas y que son siempre "felices".

Y no es casualidad llegar a esta conclusión, a la que por supuesto también llegan muchos pacientes en terapia individual, y es que vivimos una época del "buen rollismo" donde todos intentamos dar una imagen de constante felicidad, no tenéis más que seguir bajando en facebook para comprobarlo, que hace que parezca obligado estar en una continua búsqueda y mantenimiento de emociones y sensaciones placenteras, intentando evitar las que ahora se catalogan de emociones "negativas" (enfado, tristeza, miedo, etc.).

Con esta idea no solo no nos permitimos obtener los aprendizajes de estas emociones si no que además nos frustramos y culpabilizamos cuando las sentimos. Parte del aprendizaje pasa por volver a la realidad, aceptando tanto las emociones placenteras como las que causan más dolor para poder continuar creciendo tanto individualmente como en la pareja, haciéndonos responsables de nuestras emociones y de nuestras conductas para conseguir un equilibrio y una plenitud en la pareja que nos permita avanzar y evolucionar. 
 

Saber lo que sentimos

Vivimos en un mundo que corre, va muy deprisa, y a veces vamos incluso con la lengua fuera.

En esta sociedad de prisas, de repente uno se da cuenta de que necesita una paradita en el camino. Coger aire, respirar y dejarse sentir per ¿Cómo es eso?

Hace una semana, una paciente adolescente me comentaba que él sabía que estaba enfadado porque los demás le decían que estaba enfadado, pero no por sí mismo. Y entonces me preguntaba que ¿Cómo se siente el enfado? o ¿El miedo?, al explicarle la experiencia se quedaba sorprendido y me dijo pues yo no siento nada de eso.

Este es el resultado de esas prisas, de ese no llegar a tiempo o al nivel, de correr y aparentar… al fin y al cabo de exigencias. Y volviendo a la pregunta del principio ¿Cómo podemos parar?

Aquí os dejamos las claves más importantes de la toma de contacto con uno mismo y por supuesto con el mundo.

1.       PARATE: Toma conciencia del ritmo que llevas y dedícate unos minutos.

2.       RESPIRA: Es momento de llenar tus pulmones profundamente y dejarte llevar por el placer de tener tiempo de respirar.

3.       OBSERVA: Lo que te rodea es importante, da igual si el paisaje es idílico o por el contrario es una pared, o una oficina, lo importante es ser consciente de donde estoy aquí y ahora.

4.       PERCIBE: utiliza tus sentidos para entrar en contacto con el momento presente. Escuchas los sonidos que te envuelven, el olor de ese lugar, las texturas de las cosas que tocas.

5.       SIENTE: siente por completo todo lo que te está pasando en ese minuto, ¿Cómo te hace sentir todo lo que te rodea? ¿Cómo estas tu ahí en ese mismo momento?

6.       NO JUZGUES: tu experiencia siempre es válida, no es mejor la experiencia si me hace sentir bien, o por el contrario no es peor por hacerme sentir mal. Las experiencias son lo que son experiencias, ni buenas ni malas, es tu mente la que las juzga y nos engaña. Aquellas emociones que tachamos de negativas no lo son, son tan necesarias como las que tachamos de positivas, pues ambas forman parte de la vida y nos hacen sentir vivos, solo los muertos no sienten, asi que alégrate de estar vivo sintiendo tu presente.

Venimos aquí a vivir, no pierdas el tiempo intentando conseguirlo, HAZLO POSIBLE AHORA.

¿Ser una persona sensible te hace ser más débil?

Esta es una pregunta que he realizado a dos pacientes esta semana y su respuesta ha sido rápida "SÍ". Era una respuesta tan esperada como preocupante.
Esperada porque solo hace ver como nos compartamos en el día a día, como tendemos a ponernos corazas para que los otros no puedan llegar a saber como nos sentimos, como educamos a los niñ@s desde pequeños para que sean "fuertes", para saber que la respuesta másindicada a mi pregunta era el sí. 
Y preocupante porque nos arranca la mitad de nuestra persona, la mitad de nuestra alma, nos deja ante la imposibilidad de mostrarnos tal y como somos, nos impide pedir cariño si es lo que necesitamos, no nos permite entrar en contacto completo y sincero con otras personas, en definitiva nos deja cojos en el camino de nuestra vida.
Y con esto no quiero decir que la otra parte no sea importante, que tengamos que ser sensibles todo el día y ante cualquier situación, porque tampoco sería sano, también estaríamos perdiendo la mitad de nuestra esencia. La clave está en el equilibrio, en ser seres completos que se pueden mostrar en cada momento como necesitan sin tapar partes que creen inadecuadas. 
Quiero acabar pidiéndoos que reflexionéis sobre está pregunta y si queréis compartáis con nosotros los pensamientos y emociones que os surgen de ella.

El poder del pensamiento

El otro día en terapia trabajé con un paciente sus pensamientos recurrentes y de este trabajo sale esta reflexión. Nuestra mente es parte muy importante de nuestra conducta diaria, con ella analizamos y tomamos decisiones. Sin embargo, no siempre está de nuestro lado, hay veces que nuestra mente piensa demasiado, intenta controlar en exceso y nos hace tener la sensación de que nuestra vida no va bien o está incompleta. Los pensamientos recurrentes forman parte de todos nosotros y a veces se adueñan de nuestro día a día haciendo que nos sintamos mal. Estos pensamientos pueden ser de cualquier tipo (cuanto más apocalípticos más caso les hacemos) y aparecer en cualquier momento. Por eso hoy os traemos 5 claves para intentar llevar una vida más saludable y utilizar el poder del pensamiento a nuestro favor.

1.       RELATIVIZA. Tus pensamientos no hablan de ti, no muestran cómo eres, son solo pensamientos, ideas y a veces obsesiones. No te identifiques solo con lo que piensas.

2.       FLUYE: Normalmente los pensamientos recurrentes aparecen por exceso de control, autoexigencia, estrés. Cuanto más te dejes llevar por la vida, más disfrutarás y menos pensamientos negativos aparecerán.

3.       DESDRAMATIZA: cuando tenemos un pensamiento que nos asusta, nuestra cabeza tiende a generar el apocalipsis, empezamos a ver todo teñido de color oscuro, es importante quitarle importancia y darnos cuenta de que nuestra mente exagera.

4.       COMPARTE: afortunadamente esto es algo que nos pasa a todos, y aunque te parezca que eres la única persona en el mundo con pensamientos negativos o feos, es probable que si los compartes te des cuenta de que no estás solo/a.

5.       RIETE: no hay mejor terapia que reírse de las exageraciones de uno mismo, por eso es importante que uses el humor cuando empieces a tomar consciencia de lo exagerado de tus pensamientos, de que ellos no te definen y que la vida puede seguir su curso a pesar de que tu mente intente controlarlo todo.

No hay mejor terapia que ACEPTAR lo que nos pasa y continuar el camino. Aun así en con o sin diván somos expertos en psicología y estamos a tu disposición para ayudarte.

¿Cuanto vale una persona?

La semana pasada hice un juego con un chico de 13 años donde le empecé preguntando el valor de un boli, una mochila, un ordenador e incluso un coche y, para mi sorpresa, me supo decir el precio exacto de todos ellos, incluso aunque algunos está claro que no había tenido nunca que plantearse comprárselos. 
La duda le surgió cuando le pregunté por el valor de una persona, entonces se paró dos segundos a reflexionar y su primera respuesta fue "NADA", en seguida se dio cuenta de lo erróneo de su afirmación e intentó justificarla hasta que llego a una conclusión, no menos peligrosa, que era que su valor como persona dependía de hacer las cosas bien en el colegio y con su familia y de ser sincero (problemas por los que viene a consulta).
Este problema no es único de adolescentes, de hecho os animamos a repetir el juego con familiares y amigos a ver cuales son sus respuestas. Nos han enseñado a poner la atención en lo exterior y no en nuestro interior, a juzgar en lugar de aceptar y con eso hemos conseguido ser incapaces de confiar en que solo por haber nacido ya valemos, ya somos merecedores de ser queridos, ya tenemos los recursos que necesitamos para llevar una vida plena.
Por eso una parte del crecimiento debe consistir en repetirnos que valemos tantas veces como podamos, ponernos cada mañana delante del espejo, mirarnos a los ojos y decirnos "tú sí que vales", así cuando nos pregunten cuanto vale una persona sabremos contestar.

La Buena mujer

Reflexión después de una consulta de psicoterapia con paciente adulta.

Como mujer y como terapeuta, vivo día a día la exigencia de “ser buena”, buena en todo. Buena amante, buena trabajadora, buena hija, buena madre, “tía buena”, buena… vivimos en una sociedad en la que se valora la imagen por encima de la esencia. Una sociedad en la que se valoran los “me gusta”, los seguidores, las fotos aparentemente feliz, por encima del “me gusto”, del “acepto a los demás”, del “me siento sin tapujos”. Somos imagen, sí, y también mucho más. Mis mascaras me tapan y defienden, y también no me dejan ser lo que realmente soy. La esencia de la mujer va más allá del “hacerlo bien”, somos ternura, somos feminidad, somos intuición, esencia y amor, somos vínculo conmigo y con el otro, somos vida, somos angustia y tristeza, llanto, miedo, alegría y gozo, somos emoción. Cuando una paciente viene a consulta y me pregunta si es buena… yo le pregunto ¿Para quién?, a veces la cara de sorpresa habla por sí misma, otras se intenta contestar, pocas veces me encuentro una respuesta clara y rotunda. Para mí. Y es entonces, solo entonces, cuando comenzamos a ser verdaderamente “buena mujer”.

Círculo de la responsabilidad

Hoy os traemos la creación de un niño de 10 años. Lo hemos llamado círculo de la responsabilidad y son los pasos que, después de varias sesiones, ha comprendido que tiene que seguir para hacerse responsable de sus actos y así mejorar su compartimiento y sus relaciones.

1. Me equivoco

2. Me doy cuenta de la equivocación.

3. Aceptas que te equivocas.

4. Me responsabilizo de la equivocación.

5. Aprendo.

6. Cambio. 


Si os incita a la reflexión podéis dejarle mensajes de ánimo, consejos o comentarios que en la siguiente sesión leeremos juntos.